¿Te pasa que llegas al final del día y te preguntas si realmente tomaste las decisiones correctas? ¿Sientes que hay una brecha entre lo que crees y cómo vives cada minuto del día?
Esta sensación de desconexión entre nuestra fe y nuestras acciones cotidianas es más común de lo que pensamos. No eres la única persona que se ha sentido perdida al tomar decisiones importantes, o incluso las pequeñas elecciones del día a día. La buena noticia es que existe un camino probado durante siglos: el discernimiento espiritual.
El discernimiento no es algo místico reservado para santos o religiosos. Es una habilidad práctica que cualquier persona puede desarrollar para vivir con mayor coherencia entre sus valores y sus acciones. En nuestra tradición dominicana, hemos practicado el discernimiento durante 800 años, y hoy quiero compartir contigo un método accesible que realmente funciona.
¿Qué es Exactamente el Discernimiento Espiritual?
Antes de entrar en los pasos prácticos, aclaremos qué significa discernir. No estamos hablando de leer las hojas de té ni de esperar señales sobrenaturales en el cielo. El discernimiento espiritual es el proceso mediante el cual aprendes a reconocer la voz de Dios en tu vida cotidiana, distinguiéndola de otras voces: tus miedos, la presión social, tus deseos impulsivos o incluso tentaciones.
El discernimiento de espíritus tiene sus raíces bíblicas en las cartas de San Pablo, quien hablaba de distinguir entre lo que viene del Espíritu Santo y lo que no. Santo Domingo de Guzmán, fundador de nuestra orden, fue un maestro del discernimiento, y San Francisco Coll lo adaptó para la vida ordinaria de personas comunes.
Los Fundamentos: Tres Pilares del Discernimiento
Antes de lanzarte a practicar el discernimiento, necesitas construir tres bases sólidas. Piénsalo como los cimientos de una casa: sin ellos, todo lo demás se tambalea.
1. Tiempo regular de silencio
Aquí viene la parte que nadie quiere escuchar: necesitas crear espacio en tu agenda para el silencio. No hace falta que seas monja y te despiertes a las 5 AM para rezar Laudes (aunque si quieres hacerlo, ¡adelante!). Pero sí necesitas al menos 10-15 minutos diarios donde no haya distracciones.
¿Por qué es tan crucial? Porque Dios habla en susurros, no en megáfonos. Si tu vida es un ruido constante de notificaciones, preocupaciones y actividades, simplemente no podrás escuchar. Como dice el profeta Elías en 1 Reyes 19:11-13, Dios no estaba en el viento fuerte, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en "el murmullo de una brisa suave".
2. Conocimiento de las Escrituras
El discernimiento cristiano tiene un criterio objetivo: la Palabra de Dios. No puedes discernir correctamente si no conoces lo que Dios ya ha revelado en las Escrituras. Esto no significa que debas ser una experta bíblica, pero sí que debes tener familiaridad con los Evangelios y los principios básicos de la fe.
Te recomiendo empezar con una práctica simple: lee un salmo cada mañana. Los Salmos son como el libro de oración de Jesús, y contienen toda la gama de emociones humanas: alegría, dolor, duda, confianza. Verás cómo empiezan a moldear tu manera de pensar y sentir.
3. Honestidad brutal contigo misma
El tercer pilar es el más difícil: tienes que ser completamente honesta sobre tus motivaciones reales. Es muy fácil engañarnos a nosotros mismos y "espiritualizar" deseos que en realidad vienen del ego, el miedo o la ambición. El discernimiento requiere humildad para reconocer nuestros puntos ciegos.
Un ejercicio útil es el examen de conciencia ignaciano, una práctica de cinco pasos para revisar tu día con honestidad. Aunque es de origen jesuita, nosotras las dominicas también lo usamos porque funciona.
Método Práctico en 7 Pasos
Ahora sí, vamos al método concreto que puedes aplicar cuando te enfrentes a una decisión, ya sea grande (¿cambio de trabajo?) o pequeña (¿cómo respondo a este mensaje complicado?).
Paso 1: Define claramente la decisión
Escribe en una frase simple y concreta qué necesitas decidir. Por ejemplo:
- • "¿Acepto este nuevo trabajo que paga más pero requiere mudarme?"
- • "¿Confronto a mi hermana sobre el problema familiar?"
- • "¿Me comprometo con este voluntariado los sábados?"
Parece obvio, pero te sorprendería cuántas personas intentan discernir sin tener claro qué están discerniendo. Sé específica.
Paso 2: Presenta la situación en oración
Lleva tu pregunta directamente a Dios. No uses lenguaje florido ni te preocupes por sonar "espiritual". Simplemente habla con Dios como hablarías con alguien en quien confías completamente. Podrías decir algo como:
"Señor, estoy confundida sobre qué hacer con esta oferta de trabajo. Necesito tu ayuda para ver con claridad. Muéstrame qué es lo mejor, no solo para mí, sino según tu voluntad."
El punto clave aquí es la disposición a aceptar la respuesta, incluso si no es lo que esperabas o querías. Si ya tienes la respuesta preconcebida y solo estás buscando confirmación divina, no es verdadero discernimiento.
Paso 3: Reúne información objetiva
El discernimiento no es excusa para la pereza mental. Dios te dio inteligencia y espera que la uses. Investiga los hechos relevantes:
- ✝ Datos prácticos: ¿Cuáles son los pros y contras reales de cada opción?
- ✝ Timing: ¿Es realmente el momento para esta decisión o puedo esperar?
- ✝ Impacto en otros: ¿Cómo afectará esta decisión a las personas que amo?
- ✝ Sostenibilidad: ¿Puedo mantener este compromiso a largo plazo?
Santo Tomás de Aquino, el gran teólogo dominico, siempre decía que la gracia perfecciona la naturaleza, no la destruye. Usar tu razón es parte del proceso espiritual, no algo separado de él.
Paso 4: Busca consejo de personas sabias
La Biblia está llena de consejos sobre buscar sabiduría de otros. Proverbios 11:14 dice: "Donde no hay dirección, el pueblo cae; pero en la multitud de consejeros hay seguridad."
Elige dos o tres personas de confianza que cumplan estos criterios:
- 1. Tienen madurez espiritual demostrada en sus propias vidas
- 2. Te conocen bien y te quieren lo suficiente como para ser honestas
- 3. No tienen interés personal en el resultado de tu decisión
Evita buscar consejo de personas que simplemente te dirán lo que quieres escuchar. Necesitas verdaderos amigos espirituales que puedan desafiarte con amor.
Paso 5: Observa la consolación y desolación
Aquí entramos en algo más sutil pero super poderoso. San Ignacio de Loyola enseñó a prestar atención a dos movimientos interiores:
Consolación espiritual: Una paz profunda, incluso si la decisión es difícil. Sientes que te acercas a Dios, aumenta tu fe, esperanza y amor. Hay una sensación de "estar en casa" internamente.
Desolación espiritual: Inquietud persistente, ansiedad que no se va con la oración, sensación de distanciamiento de Dios. Una oscuridad que te empuja hacia el desánimo o la confusión.
Cuidado: no confundas la consolación con "sentirte feliz" ni la desolación con "sentirte triste". A veces Dios te llama a hacer algo muy difícil (como perdonar a alguien que te hirió), y sentirás resistencia emocional, pero por debajo hay una paz de que es lo correcto.
Ejemplo real: Cuando yo (Hermana Maria) estaba discerniendo mi vocación, la idea de entrar al convento me daba miedo y tristeza por dejar mi familia. Pero cuando oraba, había una paz inexplicable debajo del miedo. Esa era la consolación verdadera, distinta de la emoción superficial.
Paso 6: Imagina las consecuencias a largo plazo
Este es un ejercicio práctico que San Ignacio también usaba. Proyéctate al futuro e imagina dos escenarios:
Ejercicio A - El lecho de muerte: Imagínate en tu lecho de muerte, al final de tu vida. Miras hacia atrás. ¿Qué decisión te habría gustado haber tomado hoy? ¿De cuál estarías orgullosa? ¿Cuál lamentarías?
Ejercicio B - Cinco años después: Imagina que han pasado cinco años y elegiste la opción A. ¿Cómo es tu vida? ¿Cómo te sientes? Ahora imagina que elegiste la opción B. Haz el mismo análisis.
Este ejercicio te ayuda a ver más allá de las emociones inmediatas y considerar qué decisión está más alineada con tus valores profundos y tu identidad como hijo o hija de Dios.
Paso 7: Toma la decisión y confírmala en oración
Después de todos estos pasos, llega el momento de decidir. Sí, da miedo. Pero recuerda que Dios es más grande que tus errores. Incluso si te equivocas (y todos lo hacemos), Dios puede usar esa experiencia para tu crecimiento.
Una vez que tomes la decisión, preséntasela a Dios en una oración de confirmación:
"Señor, después de orar y reflexionar, he decidido [tu decisión]. Si esta no es tu voluntad, por favor cierra las puertas claramente. Si es tu voluntad, te pido que confirmes esta paz en mi corazón y que me des la gracia de llevarla adelante."
Luego actúa según tu decisión, pero mantente atenta a las señales. Si de repente todo se vuelve imposible y las circunstancias se cierran de manera clara, puede ser que Dios esté diciendo "no" o "todavía no". Pero si hay paz y las puertas se abren (aunque con desafíos normales), sigue adelante con confianza.
Errores Comunes al Discernir
Después de años acompañando a personas en procesos de discernimiento, he visto estos errores una y otra vez:
❌ Error 1: Esperar certeza absoluta
El discernimiento no elimina la fe. Casi nunca tendrás certeza del 100%. Si esperas una señal inequívoca como un letrero en el cielo, probablemente nunca decidas nada. La fe significa caminar con la luz que tienes, no esperar a que todo esté perfectamente iluminado.
❌ Error 2: Confundir tus deseos con la voz de Dios
Es fácil "escuchar" que Dios quiere exactamente lo que tú ya querías. Por eso es crucial el paso de la honestidad brutal. Pregúntate: ¿Estoy dispuesta a aceptar la respuesta contraria a mis deseos? Si la respuesta es no, probablemente estés racionalizando, no discerniendo.
❌ Error 3: Discernir en estado de crisis
Cuando estás en pánico, agotada o emocionalmente devastada, no es el momento de tomar decisiones importantes. Primero necesitas recuperar un mínimo de paz interior. Como dice la psicología moderna, la regulación emocional es esencial para la toma de decisiones sabias.
❌ Error 4: Discernir en solitario total
Aunque tu relación con Dios es personal, no fuiste creada para vivir aislada. Necesitas la comunidad cristiana, la sabiduría de la Iglesia y el consejo de personas maduras. El individualismo extremo en el discernimiento es peligroso.
Discernimiento para Pequeñas Decisiones Diarias
No necesitas hacer todo el proceso de 7 pasos para decisiones pequeñas del día a día. Para esas, puedes usar esta versión rápida de 2 minutos:
- 1. Pausa y respira. Antes de reaccionar, toma tres respiraciones profundas. Esto activa tu corteza prefrontal (la parte racional del cerebro) en vez de tu amígdala (la parte emocional).
- 2. Pregunta rápida: "¿Qué haría Jesús en esta situación?" No es una pregunta tonta. Es sorprendentemente efectiva para decisiones éticas cotidianas.
- 3. Chequeo de intención: ¿Mi motivación viene del amor (a Dios, a otros, a mí misma de manera saludable) o viene del miedo, orgullo o resentimiento?
- 4. Actúa con confianza. Una vez que hayas hecho este chequeo rápido, confía en tu decisión y suéltala. No te quedes rumiando.
Ejemplo práctico:
Situación: Tu compañero de trabajo está chismeando sobre otra persona y te invita a participar.
- Pausa: No respondas inmediatamente.
- ¿Qué haría Jesús?: Probablemente cambiaría de tema o defendería a la persona ausente.
- Chequeo: ¿Quiero participar por curiosidad, aburrimiento o para "pertenecer"? Esas no son motivaciones del amor.
- Actúa: "Mejor hablemos de otra cosa" o simplemente excúsate educadamente.
Recursos para Profundizar
Si quieres desarrollar más esta habilidad del discernimiento, aquí hay algunos recursos que personalmente recomiendo:
- 📖 Libros: "Discernimiento Espiritual" de Timothy M. Gallagher es una guía accesible basada en las reglas de San Ignacio. También "La Sabiduría de los Maestros Espirituales" explora cómo diferentes santos practicaban el discernimiento.
- 🙏 Acompañamiento espiritual: Si tienes acceso a un director espiritual, aprovéchalo. En nuestra provincia tenemos hermanas formadas en acompañamiento que pueden ayudarte, especialmente para decisiones vocacionales importantes.
- ✝ Retiros: Los retiros ignacianos de silencio son experiencias transformadoras para aprender a discernir. Muchas casas de retiro ofrecen versiones de fin de semana para personas que trabajan.
- 📱 Apps: Hay aplicaciones como "Reimagining the Examen" o "Pray As You Go" que te guían en el examen diario, fundamental para desarrollar el músculo del discernimiento.
El Discernimiento Como Estilo de Vida
Aquí está el secreto que nadie te dice al principio: el discernimiento no es solo una técnica que usas ocasionalmente cuando tienes una decisión importante. Es una manera de vivir, una actitud permanente de apertura a Dios.
Cuando practicas el discernimiento regularmente, algo cambia en ti. Empiezas a desarrollar lo que los Padres del Desierto llamaban "diakrisis" — la capacidad de distinguir instantáneamente entre lo que es de Dios y lo que no lo es. Es como un músculo espiritual que se fortalece con el ejercicio.
En nuestra comunidad dominicana, hemos visto cómo hermanas que llevan años practicando el discernimiento desarrollan una sabiduría casi intuitiva. No es que sean más santas que otras personas, sino que han entrenado su corazón para reconocer la voz del Buen Pastor, como dice Juan 10:27: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen."
Cuando el Discernimiento Se Hace Difícil
Seamos realistas: habrá momentos en que, incluso después de orar, buscar consejo y reflexionar, la respuesta no será clara. A veces Dios permite esta oscuridad porque está formando en ti algo que solo la incertidumbre puede forjar: fe pura.
En esos momentos, recuerda la experiencia de Madre Teresa de Calcuta, quien durante décadas sirvió a los pobres sin sentir la presencia sensible de Dios. Su discernimiento original de ir a los barrios pobres fue claro, pero luego caminó en oscuridad durante años. Y aun así, siguió fiel.
Si te encuentras en esa oscuridad, estos principios pueden ayudarte:
- ✝ No tomes decisiones importantes en desolación. Espera a recuperar algo de paz interior.
- ✝ Mantén tus compromisos previos. Si ya habías discernido algo antes (por ejemplo, tu vocación, tu matrimonio), no cambies de rumbo basándote solo en sentimientos de desolación.
- ✝ Aférrate a lo que sabes que es verdad, aunque no lo sientas emocionalmente. Dios existe, te ama, y está presente incluso cuando no lo sientes.
- ✝ Busca acompañamiento. No atravieses estos períodos en total aislamiento. Un director espiritual experimentado puede ser tu ancla.
Una Oración para Comenzar
Si estás lista para empezar a practicar el discernimiento espiritual, te ofrezco esta oración que usamos frecuentemente en nuestra comunidad. Puedes adaptarla con tus propias palabras:
"Señor Jesús, tú nos dijiste que tus ovejas conocen tu voz. Dame oídos para escucharte en medio del ruido de mi vida. Enséñame a distinguir entre mi voluntad y la tuya, entre mis miedos y tu llamada, entre las voces del mundo y tu voz de amor.
Dame la humildad para buscar consejo, la paciencia para esperar tu tiempo, y el valor para actuar cuando me muestres el camino. Que tu Espíritu Santo sea mi maestro en el arte del discernimiento.
Como Santo Domingo y San Francisco Coll, que yo también aprenda a contemplarte primero, para luego poder transmitir a otros lo que he recibido de ti. Amén."
Tu Próximo Paso
No dejes que todo esto se quede en teoría. La única manera de aprender a discernir es practicando. Así que aquí está tu tarea para esta semana:
Desafío de 7 Días
- Día 1: Identifica una decisión que necesitas tomar esta semana (puede ser pequeña).
- Día 2: Presenta esta decisión en oración durante tu tiempo de silencio.
- Día 3: Reúne información objetiva sobre tus opciones. Escríbelas.
- Día 4: Busca consejo de una persona sabia. Escucha sin defenderte.
- Día 5: Observa tus movimientos interiores. ¿Qué opción trae consolación?
- Día 6: Haz el ejercicio del lecho de muerte. Escribe tus reflexiones.
- Día 7: Toma la decisión y confírmala en oración. Luego actúa.
Al final de la semana, escribe en un diario qué aprendiste sobre ti misma, sobre Dios, y sobre el proceso de discernimiento. Estos insights son tesoros que te acompañarán el resto de tu vida.
Reflexión Final
El discernimiento espiritual no te convertirá en una persona perfecta que siempre toma las decisiones correctas. Seguirás cometiendo errores porque eres humana. Pero te convertirás en alguien que camina conscientemente con Dios, que busca activamente su voluntad, y que vive con mayor coherencia entre lo que crees y cómo actúas.
Y eso, mi querida hermana o hermano en Cristo, es exactamente lo que significa ser discípulo: no perfección instantánea, sino fidelidad persistente. No certeza absoluta, sino confianza en Aquel que te ama más de lo que puedes imaginar.
Como dice nuestra hermana la Congregación siempre nos recuerda: "Contemplata aliis tradere" — transmite a otros lo que has contemplado. Que tu práctica del discernimiento te lleve primero a contemplar el rostro de Dios, y luego a compartir esa luz con todos los que encuentres en tu camino.
¿Tienes preguntas sobre el discernimiento o quieres compartir tu experiencia? Si estás explorando una vocación religiosa, o simplemente quieres profundizar en tu vida espiritual, te invitamos a contactarnos. Estaremos encantadas de acompañarte en tu camino de discernimiento.