Nuestra Historia

San Francisco Coll: Vida y Obra

Marzo 2026

Por Hermana María de la Cruz | Dominicas de la Anunciata

Francisco Coll y Guitart (Gombrèn, 1812 - Vic, 1875) fue un fraile dominico, predicador misionero y fundador de la Congregación de las Dominicas de la Anunciata. Canonizado por Benedicto XVI el 11 de octubre de 2009, su vida constituye un ejemplo de entrega al Evangelio a través de la predicación y la educación de los más necesitados.

"La predicación y la enseñanza fueron siempre las dos alas con las que Francisco Coll voló hacia la santidad."

Acta de Canonización, 2009

Primeros años y vocación dominicana

Francisco nació el 18 de mayo de 1812 en Gombrèn, un pequeño pueblo del Pirineo catalán, en una familia campesina de fe arraigada. Fue el menor de diez hermanos. Quedó huérfano de padre a los cuatro años, y su madre, Lucía Guitart, se ocupó de su formación cristiana con gran dedicación.

A los quince años ingresó en el seminario de Vic y en 1830, con dieciocho años, entró en el convento dominicano de la misma ciudad. Allí se formó en la tradición de la Orden de Predicadores: oración, estudio, vida comunitaria y predicación. Profesó sus votos el 28 de agosto de 1831 y fue ordenado sacerdote el 28 de mayo de 1836.

El predicador itinerante

Tras la exclaustración forzosa de los religiosos en 1835 por las leyes de desamortización, Francisco Coll no abandonó su vocación dominicana. Se dedicó a las misiones populares, recorriendo a pie los pueblos de Cataluña para predicar el Evangelio. Durante más de treinta años realizó cerca de tres mil misiones populares, llevando la Palabra de Dios a zonas rurales donde la presencia de la Iglesia era escasa.

Su predicación se caracterizaba por la sencillez, la cercanía y la profundidad espiritual. No buscaba impresionar con retórica, sino llegar al corazón de las personas. Los testimonios de la época hablan de un hombre que predicaba desde la oración y que transmitía la paz que él mismo vivía. La oración contemplativa era el motor de su predicación.

La fundación de la Congregación (1856)

En sus misiones, Francisco Coll constató que muchos niños y jóvenes, especialmente en las zonas rurales, no tenían acceso a la educación. Las familias pobres no podían enviar a sus hijos a la escuela, y la formación cristiana quedaba limitada a los breves días de la misión.

Para dar una respuesta duradera a esta necesidad, el 15 de agosto de 1856, fiesta de la Asunción de María, fundó en Vic la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata. El nombre evoca el misterio de la Anunciación, donde María dice "sí" a la voluntad de Dios. Las primeras hermanas abrieron escuelas gratuitas en pueblos pequeños de Cataluña, llevando la educación a quienes no podían pagarla.

El carisma de la nueva congregación unía los dos pilares de la vida de Francisco Coll: la contemplación dominicana y la educación cristiana. Las hermanas debían ser contemplativas en la acción, maestras que enseñaran desde lo que habían recibido en la oración.

Últimos años y legado

En sus últimos años, Francisco Coll perdió la vista, pero continuó acompañando a las hermanas con su palabra y su presencia. Falleció el 2 de abril de 1875 en Vic, rodeado de las hermanas que había formado. Fue beatificado por Juan Pablo II el 29 de abril de 1979 y canonizado por Benedicto XVI el 11 de octubre de 2009.

Hoy, la Congregación que fundó está presente en España y Brasil, con comunidades dedicadas a la educación, la vida contemplativa y el servicio social. Su fiesta litúrgica se celebra el 19 de mayo. Para conocer más sobre la historia y el carisma de la congregación, visita el archivo del fundador o la cronología histórica.

Cronología

  • 1812: Nace en Gombrèn (Girona)
  • 1830: Ingresa en el convento dominicano de Vic
  • 1836: Ordenación sacerdotal
  • 1840-1870: Predicación misionera por Cataluña (~3.000 misiones)
  • 1856: Funda la Congregación de las Dominicas de la Anunciata
  • 1875: Fallece en Vic
  • 1979: Beatificación por Juan Pablo II
  • 2009: Canonización por Benedicto XVI

"Que todas las hermanas se dediquen con amor y celo a la educación cristiana de las niñas, especialmente de las más pobres."

San Francisco Coll, Constituciones originales (1856)