Nuestra Identidad

La Congregación

Las Dominicas de la Anunciata constituyen en la Iglesia una Congregación religiosa de vida apostólica, inserta en la Orden de Frailes Predicadores por una unión reconocida y aprobada canónicamente. Nuestra vida se articula en torno a la contemplación, el estudio, la fraternidad y la misión, con la educación cristiana como apostolado principal.

Nuestra Fundación

El 15 de agosto de 1856, fiesta de la Asunción de María, San Francisco Coll, fraile dominico y misionero incansable, fundó nuestra Congregación en Vic, Barcelona. El Padre Coll recorría los pueblos de Cataluña predicando misiones populares y fue testigo directo de la necesidad de formación cristiana en zonas rurales donde muchos niños no tenían acceso a la escuela.

Con un grupo de jóvenes dispuestas a consagrar su vida a Dios a través de la enseñanza, nació esta familia religiosa. Las primeras hermanas abrieron escuelas en pequeños pueblos de Cataluña, llevando la educación a quienes no podían pagarla. Aquel impulso inicial se fue extendiendo por toda España y, a partir de 1955, llegó a Brasil, donde las hermanas continúan trabajando en favor de los sectores con menos recursos.

Francisco Coll fue beatificado por Juan Pablo II en 1979 y canonizado por Benedicto XVI en 2009, reconociendo su entrega al Evangelio y a la educación de los más pobres.

Carisma Dominicano

Como hijas de Santo Domingo de Guzmán, participamos del carisma de la Orden de Predicadores: contemplar y dar a otros lo contemplado. Los cuatro pilares de nuestra vida son la oración, el estudio, la vida comunitaria y la predicación.

La oración es el centro de cada jornada. Celebramos la Liturgia de las Horas en comunidad, dedicamos tiempo a la oración personal y participamos de la Eucaristía. El estudio, propio de la tradición dominicana, nos permite profundizar en la Palabra de Dios y en las ciencias humanas para responder a los desafíos de cada tiempo. La vida comunitaria nos sostiene y nos recuerda que somos enviadas juntas. Y la predicación se hace presente en nuestras aulas, en la catequesis y en cada gesto de servicio.

Presencia en el Mundo

Hoy, la Congregación está presente en España y Brasil. En España, nuestras comunidades se distribuyen por Asturias, León, Salamanca, Madrid, Navarra, País Vasco y Galicia. En Brasil, las hermanas trabajan en comunidades del nordeste y del sur del país. Cada comunidad local se adapta a la realidad de su entorno, manteniendo siempre la misión educativa como eje de su apostolado.

La Educación como Misión

Desde sus orígenes, la Congregación ha entendido la educación como un camino de evangelización. No se trata solo de transmitir conocimientos, sino de formar personas íntegras, capaces de construir una sociedad más justa y fraterna. Nuestros colegios, residencias y obras sociales reflejan esta convicción. Para conocer en detalle nuestra labor educativa, visita la sección de cronología histórica.